Recuerdo haber colaborado con la reapertura de tan majestuosa biblioteca, con la organización y atención que con denuedo le brindamos aquellos colaboradores del Banco de la república a los usuarios de diferentes categorías que en aquellas épocas se aglomeraban en las interminables filas que adornaban como collar nuestra Biblioteca Luis Ángel Arango, épocas duras pero que a lo largo de la vida se convierten en añoranza y orgullo personal para los que vivimos esos instantes.

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