Yo solo tengo recuerdos especiales de la Biblioteca, pero hay una anécdota que habla muy bien de lo que hace y de la calidad de sus exposiciones.
Cuando se realizó la exposición 500 años de arte ruso ICONOS visite un par de veces la muestra y recuerdo con claridad la calidad de las piezas y del montaje. Un par de años después, en un viaje a Estados Unidos, me sorprendió ver en una exposición en el Metropolitano de Nueva York, que hasta entonces era una de las más grandes que se realizaban sobre arte bizantino, algunas piezas que había visto primero en Bogotá. En particular El Salvador Aquiropoeta de la ciudad de Gran Ustiug. El gusto fue doble, primero porque disfruté nuevamente las piezas y segundo, porque me causó una inmensa alegría corroborar que el trabajo que hacen en el Banco es serio y de una altura similar a la de grandes museos del mundo.

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