Siempre todas las esperas.
El sitio de todas las citas.
Mi mejor aula.
Así la recuerdo.
Como un cuadro de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos
Seductor encomiable de las paredes oleáceas de eso que un día aprendí, era la pintura.
Como era de esperarlo, mi dedo sobre el cuadro, el celador sobre mi hombro.
Para el niño que fui
El joven que perdura
El artista que persiste
Siempre una mesa de estudio, un escondite, una exposición.

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