“Un corazón de libros que late muy fuerte en el centro de la ciudad”. Esa fue la imagen evocada cuando la conocí recién llegué a la capital.
Recordarla me evoca también encuentros con la música y los amores: escritoras y escritores, obras, iconos, personas…, me gustaba pensar que era un espacio creado para ello bajo el marco protector de los cerros y el atardecer capitalino, en un lugar que guardaría no sólo el conocimiento sino el tiempo: la Candelaria.

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