Son muchos y agradables los recuerdos en casi 25 años de recibir las bondades y beneficios de la BLAA; pero, en especial recuerdo la época –entre 2004 y 2005– en
que iba a retirar obras de autores colombianos o que versaran sobre la Colombia del siglo XIX, para digitalizarlas y crear libros electrónicos; auténticos e-books; no archivos de Word mal digitados y peor “diagramados”, si podemos hablar de diagramación en estos casos. Lamentablemente, el proyecto editorial destinado a digitalizar producciones colombianas del siglo XIX, nuestro “cuattrocento”, murió por falta de apoyo.

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