Recuerdo la primera vez que llevé a mi hijo a ver una película muda en la salita de música….él tenía un poco menos de tres años. La película tenía que ver con un tren, como la imagen no tenía sonido, el niño cada vez que veía el tren imitaba ruidosamente el sonido del tren, y por supuesto los demás adultos dejaban salir su incomodidad con un !chiiiiiiiiiiii! a lo que el niño hacía caso omiso…terminamos disfrutando enormemente la película en un ambiente de complicidad mutua entre nosotros dos….
Madeleine y Arturito.

Anuncios