Muy joven, mi primer contacto con obras de Ramírez Villamizar y Gonzalo Ariza, con quienes, luego, tuve la oportunidad de compratir maravillosos momentos que transformaron mi mirada al arte y la vida.
Así, cuando mi hija Verónica cumplió 8 años, los celebramos con sus amigas asistiendo a un concierto de los domingos en familia y en otra ocasión visitando la exposición de una selección de obras del Museo de Arte de Sao Paulo…. para muchas de ellas fue su primera visita al “Centro” y a participar de expresiones estéticas… algo que hoy, ya profesionales, recuerdan con admiración y aprecio.

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