Recuerdo cuando estudiaba bachillerato y un día mi hermana fue a la biblioteca por primera vez y llegó muy emocionada. Días después yo fui y me pareció horrible, el ingreso me pareció muy dificultoso, había mucha gente y el manejo de la terminales Unix me pareció terrible.
Tiempo después fui por segunda vez y recuerdo que un señor me ayudó y el libro que solicité fue excelente para mi consulta, después fui dos veces más y fue una odisea. Con una amiga pedimos un libro a la sala de Artes y el celador en aquella época no nos dejó entrar por que supuestamente necesitábamos una ‘autorización’, mi amiga y yo salimos aburridas.
Después que salí del colegio tuve que enfrentar la universidad y las diferentes consultas, la primera vez que fui, después de los acontecimientos entre la biblioteca y yo en mi época escolar, enfrenté una situación totalmente diferente, afortunadamente para mí por que cada vez que iba ya entendía mejor la mecánica de la biblioteca y ahora, a pesar que la relación entre la biblioteca y yo empezó con el pie izquierdo (como dicen por ahí), amo con todo mi corazón este lugar. Paso a paso fui conociéndola mejor y me parece que la biblioteca es un icono de cultura en la ciudad.
A pesar de los avances de la tecnología, a pesar que existe Internet y más ‘facilidad’ para encontrar la información para mí la Biblioteca Luis Angel Arango es irremplazable e inigualable, no hay nada más cómodo como leer un libro en una de sus salas y poder sentir sus hojas y su textura. Y la biblioteca es un buen lugar para hacerlo.
La biblioteca para mí es uno de los lugares más hermosos que existen en la ciudad y deseo de todo corazón que continúe siendo así por más de 50 años más.

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