Amo a la Luis Angel Arango, instituciòn que me acompañó en los arduos procesos de sacar adelante mi licenciatura en ciencias sociales y mi maestría en enseñanza de la historia. Sin la “Luis” definitivamente no habrìa tenido acceso a tanto documento, espacios bellos y tranquilos para revisar bibliografía, hacer trabajos, preparar mis clases, realizar mi tesis. Gracias a mi amigo Albertico conocí a la “Luis” en 1990. Desde entonces no he dejado de ir y me he encontrado casi siempre con una biblioteca organizada, que escucha al usuario para mejorar. Me recuerdo a mis 19 años (hoy tengo 37) pasando jornadas enteras de 8:00 a 8:00 preparando mis lecturas y exposiciones para la universidad, accediendo a material, que, por mis escasos recursos, no habría podido comprar. Recuerdo los bellos atardeceres que iluminan los viejos tejados de la Candelaria y los hermosos cerros orientales de Bogotá, cuya panorámica se observa preciosa desde el fromidable ventanal trasero de mi querida biblioteca. ¡ Gracias Luis Angel Arango¡. Gracias a la gran mayoría de su personal amable y dispuesto a ayudar. Gracias a los arquitectos que diseñaron ese bello edificio. Gracias por utilizar nuestros impuestos en estas obras que alimentan el espíritu de todos los colombianos que hemos tenido la fortuna de visitarla.

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