Recuerdo la emoción y la ansiedad que me producía la necesidad de ir a la biblioteca mas grande que podia yo imaginar. Era la solucion a todos mis problemas. Si una tarea no se encontraba en “La Luis Angel” no se encontraba en ninguna parte. Tanto rigor, tanto silencio, tantos computadores, tantos libros, tanto espacio. Tanto de todo en este importante lugar de la ciudad.

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