Recuerdo especialmente que las salas de lectura parecian una colmena con tantos(as) personas tan diferentes,,,, es un espacio donde cualquiera puede integrarse y refugiarse en el conocimiento… Que nos permite escapar de los problemas del diario vivir y encontrar miles de respuestas a cualquier pregunta que ronde por la cabeza inquietante de quien siempre se pregunta el por qué de las cosas….

Anuncios

Recuerdo las grandes filas de los años 80. recuerdo que alguien me dijo que con el carné de la universidad no habia que hacer fila y a partir de ese momento nunca volvi a hacer esas filas, pasaba derecho, con los años vine a saber que el carné de la universidad era casi identico al de los empleados de la Biblioteca y por eso no hacia fila, ¡qué suerte la mia!

Cuando los auxiliares recibian los libros y los hacian resonar sobre las mesas, despertando nuestra somnolineta espera infantil de mas de una hora para realizar tareas.

Mmmmmm, pues un recuerdo reciente: un concierto de un pianista muy joven, Leglercq creo, música conmovedora y yo estaba comenzando a enamorarme de la persona que tenia al lado!

Recuerdo los muebles de los ficheros colocados contras las paredes de las salas. Los cajones profundos con las fichas plastificadas nos permitían perseguir los libros de tema en tema, de autor en autor. En ocasiones se sentaba uno en la mullida alfombra con un cajón del fichero sobre las piernas buscando controlar por instantes una sección de la biblioteca que otros usuarios disputaban. Eramos muchos jóvenes persiguiendo libros y llenando formularios que luego serían devorados por los pequeños ascensores que tienen el privilegio de bajar hasta los misteriosos depósitos de libros.

Son muchos y agradables los recuerdos en casi 25 años de recibir las bondades y beneficios de la BLAA; pero, en especial recuerdo la época –entre 2004 y 2005– en
que iba a retirar obras de autores colombianos o que versaran sobre la Colombia del siglo XIX, para digitalizarlas y crear libros electrónicos; auténticos e-books; no archivos de Word mal digitados y peor “diagramados”, si podemos hablar de diagramación en estos casos. Lamentablemente, el proyecto editorial destinado a digitalizar producciones colombianas del siglo XIX, nuestro “cuattrocento”, murió por falta de apoyo.

Recuerdo la sala de sillas de cuero -creo que verdes o azul oscuras-, tan cómodas, donde consultaba revistas y periódicos, cuya luz de Hemeroteca me hacía pensar en un espacio estelar. Y por supuesto, la Sala de Conciertos de la cual soy asiduo, pues es el mejor espacio que existe en Colombia para escuchar lo mejor de la música de cámara que llega a nuestro país.

Mi primera visita a la Biblioteca Luis Ángel Arango fue en la excursión de mi colegio en Medellín y la Biblioteca era parte de nuestro recorrido turístico. Como en esa etapa de adolescencia a todos lo que más nos llamaba la atención de Bogotá era ir a Unicentro y Crepes & Waffles, fuimos un poco a regañadientes a la Biblioteca. Cuando llegamos nuestra sorpresa fue enorme al ver el lugar, la cantidad de personas y yo por primera vez vi el diccionario de María Moliner.

Tengo los mejores recuerdos de la biblioteca desde mi época de estudiante en la Universidad de la Salle,siempre he encontrado no solo conocimientos profesionales sino tambien un sitio para la cultura por sus museos y sus conferencias.

Un gran recuerdo es cuando lleve a mi hija de dos años a la Donaciòn Botero y la sente en la escultura de la mano gigante….su sensacion, como acariciaba la mano…como la rodeaba…como la miraba. Realmente un bello recuerdo, mil gracias y feliz cumpleaños.

Categorías

Entradas recientes