En el año 2002, traída a Colombia por el Museo Nacional y el Banco de la República, tuvo lugar la exposición de obras maestras de la pintura europea, pertenecientes a la colección Gustav Rau. Gracias al Instituto de Bienestar Familiar quien acogió mi propuesta y a la hospitalidad de la Biblioteca Luís Ángel Arango, tuve el privilegio de acompañar a la exposición a mas de 500 niños y jóvenes, en su mayoría con sus derechos vulnerados, y a quienes la vida los ha tocado de una manera cruda emocional y físicamente. El objetivo de las visitas a la exposición se centró, tanto en un acercamiento a la historia de la humanidad a partir de encuentros, cruces y asociaciones con las obras de arte, como en procesos de comprensión y elaboración de la propia subjetividad, al lograr establecer vínculos con las vivencias y el entorno personal de cada uno de los niños. Hoy todavía profundamente conmovida con lo que asomaba en sus ojos, doy las gracias a cada uno de los niños por el valor y la confianza infinita que tuvieron al abrir y compartir espacios de su alma y de su corazón.

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